Ponencia TIC : Formación vía aulas virtuales: Una realidad que ha llegado para quedarse

Ponencia TIC : Formación vía aulas virtuales: Una realidad que ha llegado para quedarse.
Autor Diego Pérez, Director de iformalia (Grupo Innopulse)

Una de las lecciones fundamentales que hemos aprendido de este periodo oscuro en el que nos ha sumido la crisis de la covid-19 es que la capacidad de resiliencia y adaptación de las sociedades y de los seres humanos no conoce límites. Ahora que estamos ya preparados para afrontar la etapa final, algo que queda claro es que, en algunos campos como el de la formación bonificada, nada volverá a ser exactamente igual.

El origen del cambio fue el momento en que, tras la entrada en vigor del estado de alarma, se suspendió la formación presencial, lo cual obligó a buscar alternativas consistentes y eficaces, conscientes todos de que la situación podía prolongarse en el tiempo.

Como alternativa a la prohibición de las sesiones presenciales,
el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) dispuso la posibilidad de transformar las mismas en ‘sesiones virtuales’, tanto para las que estaban planificadas como para las futuras. Con posterioridad, en diciembre de 2020, dando continuidad a estas instrucciones, se publicaron nuevas medidas extraordinarias y, sobre todo, se mantuvo en vigor la normativa lanzada en abril del año anterior. Todo ello, para hacer frente al impacto de la covid-19 en materia de formación profesional para el empleo en el ámbito laboral.

El modelo formativo basado en la creación de aulas virtuales supone un paso más hacia la digitalización del sector. Permite cubrir aquellas lagunas que se podían achacar a otras modalidades de formación (online), y que a partir de ahora las nuevas exigencias marcarán como estándares. Hasta la fecha, hablando de la formación online hemos de decir que no estaba siendo explotada como debía (por lo menos en cuanto a bonificaciones o subvenciones), pero la nueva realidad va a dar un impulso para que esta modalidad se convierta en el motor educativo de referencia.

Fundamentalmente, en lo que respecta a la utilización de aula virtual como formación presencial, la nueva normativa dispone que toda acción formativa que quiera ser bonificada podrá ser impartida mediante aula virtual, considerándose en todo caso como formación presencial.

¿Qué características debe tener un aula virtual?
Se considera aula virtual al entorno de aprendizaje donde el tutor-formador y alumnado interactúan, de forma concurrente y en tiempo real, a través de un sistema de comunicación telemático de carácter síncrono, y que permita llevar a cabo un proceso de intercambio de conocimientos a fin de posibilitar un aprendizaje de las personas que participan en el aula.

Por ello, para tener la consideración de aula virtual en términos de FUNDAE se ha de demostrar la presencia del alumno en el aula. Adicional, muchas empresas han apostado por dar fe de una serie de circunstancias como conexión en tiempo real entre la persona formadora y el alumnado participante, bidireccionalidad en las comunicaciones y documentos compartidos, firma digital / huella biométrica de la asistencia, registro de las sesiones, avisos inteligentes y alertas.
Además, para que se pueda aprovechar todo el potencial, la simplicidad es muy importante y debe permitir orquestar todo en
un simple cuadro de seguimiento para facilitar la tarea al formador y reducir hasta en un 90% los procesos de gestión administrativa.

Ventajas y retos
Muchas empresas que han probado este sistema de formación mediante aula virtual demandan ahora el paso definitivo a este tipo de “formación remota” avanzada que supone la modalidad de aula virtual y que se ponga en marcha cuanto antes con carácter definitivo. Pero para realizarse debidamente, esto conlleva la elaboración de contenidos adaptados, actividades específicas y, además, requiere de la figura esencial del tutor. En muchas empresas, el aula virtual ha tenido grandes resultados contrastados, ha permitido llegar a toda la plantilla y ha puesto en valor el papel de los formadores internos, que han puesto su experiencia y talento al servicio de toda la compañía, incluso a colectivos a los que es difícil acceder con los cursos presenciales por su dispersión.

Y visto que este nuevo modelo ha venido para quedarse, una vez descubiertas sus importantes ventajas operativas para todas las partes implicadas (empresas, formadores y alumnos), se impone revisar el marco operativo y dar respuesta a las necesidades derivadas de su uso. El gran reto es que se integre en todas las plataformas de e-learning, y desde luego, poder bonificarla totalmente, algo que ahora está mucho más al alcance de todos
los responsables de formación.

Tenemos por delante una extraordinaria oportunidad derivada del tremendo avance de las medidas relacionadas con la digitalización y de los modos de trabajo virtuales en las empresas, que han facilitado un salto cualitativo sin precedentes en el modelo de formación bonificada en nuestro país. Las aulas virtuales serán las protagonistas indiscutibles de ese cambio y aprovechar su enorme potencial está ya al alcance de todos.

 

 

 

 

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