3 claves para evaluar la rentabilidad de tu emprendimiento

Emprender es de valientes, pero mantenerse a flote en momentos como el actual es de verdaderos héroes. Con todo, no basta con la mejor de las actitudes, hace falta una clara metodología de ejecución y también de análisis. ¿Cómo evaluar la rentabilidad de tu emprendimiento? Estas claves te darán la base sobre la que analizar si tu proyecto emprendedor va por buen camino.

3 claves para evaluar la rentabilidad de tu emprendimiento

De lo contrario, es que tu negocio no es rentable y que deberías plantearte si no sería mejor bajar la persiana y haberte ahorrado todo aquello. No pienses que hay un solo emprendedor en el mundo que no haya fracasado en algún momento.

Por otro lado, también es posible que ya tengas la sensación de que todo te va bien y de que no necesitas analizar áreas de mejora en tu emprendimiento. Si es así, puedes cometer el gran error que te lleve a convertir tu buena suerte en tu peor condena.
Imagínate que has logrado funcionar por una serie de circunstancias favorables, pero si con el tiempo estas variables cambian y no sabes la razón de tu éxito, tarde o temprano girará el rumbo de tu proyecto emprendedor hacia la quiebra.
El único error inaceptable es no aprender. Equivócate pronto y barato, como suele decirse a los emprendedores. Lo que hay que hacer es determinar cuanto antes lo que no funciona, y corregir con rapidez, minimizando gastos y daños.

1. Define claramente los KPIs más importantes para la rentabilidad de tu negocio

Los KPIs son como la brújula que permite al marinero saber si va bien encaminado su rumbo. Necesitarás definir con claridad y concreción tus principales indicadores de rendimiento.
El objetivo de toda empresa a medio y largo plazo es ser rentable sobre su nivel de ventas. Ahora bien, sal del binomio simplista de si se ha vendido o no, y empieza a hacerte preguntas más precisas para lograr el éxito de tu emprendimiento. En función de tu sector, de los objetivos que os hayáis marcado, del producto, las necesidades y la naturaleza del negocio, las preguntas pueden variar.
En todo caso, hay KPIs económicos que todo negocio de emprendimiento deberá evaluar para poder determinar la salud financiera de la compañía. El ROI, los ingresos y gastos, los activos, el margen de beneficio, el flujo de caja y demás.
Las empresas tienen un beneficio después de impuestos, el BDI, el de antes de impuestos, el llamado BAI, e incluso el de antes de los intereses e impuestos, el BAII, y también se puede medir el beneficio antes de amortizaciones, intereses e impuestos, el BAAII.

Todos esos beneficios básicos con los que se trabaja los podemos interrelacionar con los conceptos básicos: ventas, fondos propios, activos, dividendo, etcétera.

En general hay seis medidores de desempeño a considerar para evaluar la rentabilidad de tu emprendimiento:

El ROI o retorno de la inversión, que mide la eficiencia de cada activo, recurso o estrategia.
El ROE o Return on Equity, que sirve para valorar el rendimiento que obtienen los accionistas de sus fondos invertidos.
La rentabilidad neta del activo, que permite analizar la rentabilidad de ventas en relación a la rotación del activo total.
La liquidez corriente, que permite ver si el negocio puede hacer frente a necesidades de liquidez inmediatas.
El ratio de endeudamiento, que permite valorar cuál es la proporción de deuda con la que cuenta la empresa.
El margen bruto, que es la diferencia entre el precio de venta sin IVA y el coste de producción. De no conseguir un margen positivo, la empresa no puede ser rentable con ese producto, por mucho que venda.

Adicionalmente, si cuentas con una estrategia de marketing digital y con un equipo de ventas, hay que definir una serie de KPIs para ellos, como el número de negocios cerrados vs los objetivos marcados, el ratio de cierres por comercial, el informe de evolución de visitas web, ratios de conversión, seguidores en redes sociales, CTR, CPM, coste por lead y demás.
No todo lo que hace rentable a un negocio es lo tangible, pues hay una serie de activos con los que cuenta la empresa que se deben cuidar aunque no se contabilicen.
Por ejemplo, una gran cantidad de clientes no satisfechos puede suponer una baja tasa de fidelización, e incluso mala reputación digital, que podría tener consecuencias desastrosas.
Además, la satisfacción del personal y su constante formación son fundamentales, porque el capital humano marca la diferencia en la rentabilidad de cualquier emprendimiento a medio y largo plazo.

2. Analiza y ajusta continuamente

De nada te servirá contar con unos KPIs bien claros, si no paras a hacer el balance de situación cada cierto tiempo. Se llama así al documento que diagnostica el estado de un negocio: muestra los activos, los pasivos y el patrimonio neto que tiene la empresa.

Evidentemente hay que hacer un protocolo para establecer hitos y acciones a llevar a cabo cada cierto tiempo, ya que el balance de situación solamente refleja el estado del negocio en un momento concreto. Por ello, es fundamental que esto se repita de forma constante para poder ver avances, retrocesos, ajustes y demás. Así, se pueden ir tomando cada vez mejores decisiones estratégicas para el negocio, que mejoren la productividad, reduzcan gastos y supongan en definitiva más rentabilidad económica.

Para que el análisis sea más fácil y completo, conviene apoyarse en un software tipo ERP como Holded, que cuente con dashboards intuitivos. La tecnología ayuda en este sentido a tener toda la información volcada de manera integral en el mismo lugar. Así, puedes extraer por ejemplo datos comparativos de año a año para añadir la variable del tiempo al indicador elegido, y ver su evolución.

Si un ERP es un software interesante para evaluar la rentabilidad de tu emprendimiento en términos puramente financieros y contables, a nivel de marketing y ventas hay otras soluciones. Por ejemplo, Google Analytics te permite saber cómo va el tráfico a tu sitio web, e incluso tienes un ecommerce podrás evaluar las conversiones. También hay programas específicos para analizar los resultados de Social Media Marketing, como Hubspot, Hootsuite o Metricool.
Contar con toda una solución que permita la transformación digital para empresas puede ser la mejor decisión a medio y largo plazo, ya que no solo te ayudará a poder evaluar mejor la rentabilidad de tu emprendimiento. Una serie de buenas soluciones digitales para tu negocio puede incluso hacerlo mucho más eficiente y por tanto rentable a medio y largo plazo.

3. Establece un protocolo de recogida de datos y análisis

Como se mencionaba en el punto anterior, hace falta un protocolo claro de análisis, porque sin una metodología específica cualquier conclusión es precipitada. Tal como decíamos al inicio, la actitud positiva es importante, pero no lo es todo. Igual que un científico necesita pruebas empíricas, un emprendedor necesita datos y resultados tangibles.
La empresa necesitará invertir tiempo y recursos en generar una dinámica de trabajo lo más eficiente posible, que pueda hacer el negocio sostenible en el tiempo. De lo contrario, el éxito puntual de un producto o una campaña podría no servir de nada. Asimismo, igual que se desarrolla una dinámica de trabajo ágil en relación a todas las áreas del negocio, se necesita una para la propia evaluación de la rentabilidad de tu emprendimiento.
Realizar reuniones periódicas de operaciones, formar a los trabajadores en el uso de un ERP o un CRM, etc. pueden parecer pérdidas de tiempo al principio, pero serán acciones clave para poder mantener unos buenos resultados, y poder evaluar continuamente la rentabilidad del emprendimiento con eficacia.

Además, de los análisis de resultados, conviene también hacer valoración de las distintas herramientas, evaluar si los proveedores son demasiado costosos o están dando poca rentabilidad, e incluso si hay clientes que no salen a cuenta porque absorben mucha atención personalizada o generan muchas incidencias.
Respecto al personal, también conviene tener evaluaciones de desempeño establecidas en el tiempo, y con un mecanismo claro y explícito que permita a todos ser conscientes de los resultados y comprometerse con la mejora continua.

Conclusión

Como ves, hace falta saber dónde está tu negocio en cada momento, su rentabilidad y sus opciones de mejora, para poder corregir lo que no funciona y potenciar lo que esté generando mayores resultados.
Para ello, se requiere definir con claridad los principales KPIs y el protocolo de revisión de los mismos, y por supuesto realizar esos seguimientos y análisis para una mejora constante.
Formarse en administración de empresas y profundizar en estos conceptos mencionados no es en absoluto una inversión estéril. Por el contrario, puede ser determinante para el éxito de tu emprendimiento.
Mucha suerte con tu negocio, ¡ojalá consigas ir mejorando día a día la rentabilidad de tu emprendimiento y recojas los frutos del éxito!

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