La digitalización es una necesidad.

Revista Transformación Digital | sábado 03 - marzo - 2018

 «La digitalización no es una opción, es una necesidad para poder sobrevivir en un contexto globalizado”

Entrevista a Gonzalo León, protagonista de los ‘Desayunos con innovadores’ de Red.es, en la foto.
Gonzalo León, director del Centro de Apoyo de Innovación Tecnológica de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido uno de los últimos invitados a los ‘Desayunos con innovadores’ de Red.es. En esta entrevista nos habla de ecosistemas, plataformas y emprendimiento digital.

1.- Usted es un experto en ecosistemas y plataformas digitales. ¿Cómo hay que potenciarlas y por qué son tan relevantes para el emprendimiento?
Estamos viviendo una auténtica explosión –¿burbuja?– alrededor de la aparición de modelos de negocio sustentados en el uso de plataformas y ecosistemas digitales. Hay quién ya habla de “economía basada en plataformas” para referirse a un fenómeno de digitalización derivado del uso de plataformas digitales como elementos centrales de ecosistemas innovadores.

La ventaja para los emprendedores es que pueden apoyarse en la existencia de “plataformas digitales” preexistentes –tanto aquéllas ligadas a redes sociales como a mercados digitales–, utilizadas internacionalmente para el desarrollo de un modelo de negocio que les permite desarrollar su empresa más fácilmente; aunque eso sea a costa de “compartir los beneficios” con los propietarios de las mismas (en muchos casos grandes empresas muy conocidas con miles de millones de usuarios en todo el mundo).

Otra cosa distinta y más difícil sería desarrollar y expandir en un determinado sector nuevas plataformas digitales avanzadas –generalmente de carácter sectorial o temático focalizado–, que logren consolidarse en el mercado alrededor de ecosistemas innovadores ex novo en el que participen muchos actores que encuentren en ellas ventajas competitivas.

Obviamente, el impacto económico y sobre el empleo en este último caso es potencialmente mayor aunque el riesgo de fracaso también lo es. Intentar promover desde cero una de estas plataformas me recuerda a los intentos de promover un sistema operativo desde Europa que acabó en casi nada… a pesar de Linux.

No obstante, sí creo que es posible hacerlo en áreas muy concretas en las que se parta de una capacidad y experiencia reconocidas por un porcentaje suficientemente grande de actores en un dominio determinado –base de los ecosistemas exitosos–, y se cuente con el apoyo de las AAPP y grandes grupos empresariales.

2.- Según el ‘Startup Ecosystem Overview’, informe que ha publicado Mobile World Capital Barcelona, el número de startups en España creció en 2017 un 20%, ya suman más de 3.200 y Barcelona y Madrid representan la quinta y sexta ciudad europeas, respectivamente, como hub de emprendimiento. ¿Qué le dicen estas cifras?
Me suscitan dos comentarios:
1º) la existencia de ecosistemas innovadores consolidados – hubs como indica el informe–, es un factor fundamental para atraer talento e inversiones, y ello obliga a que exista un conjunto de actores públicos y privados innovadores estrechamente relacionados. Posiblemente, sea necesario que estos lugares –ciudades o áreas geográficas determinadas– se especialicen temáticamente más en el futuro para que se reconozcan como una referencia internacional en un ámbito concreto. No se puede pretender ser un hub de todo.

2º) Atraer talento emprendedor no es posible hacerlo en cualquier sitio. El informe indica claramente que en España existe una fuerte concentración en Madrid y Barcelona con sólo otras dos ciudades (Valencia y Bilbao) a gran distancia de las primeras. Ello indica que crear un nuevo hub emprendedor de la nada no es nada sencillo, y no depende solo de aportar dinero público, hay que convencer a los emprendedores de la importancia de estar allí si se quiere desarrollar su negocio “internacionalmente”. Hay ejemplos incluso de “regiones” que se están convirtiendo en hubs para determinadas áreas atrayendo centros de investigación, empresas, incubadoras, inversores, etcétera.

Tampoco hay que dejarse deslumbrar por las cifras de empresas creadas a corto plazo. Hay que tener en cuenta que la mortalidad es elevada (por eso se suele medir su supervivencia al tercer año) y, más importante aún desde mi punto de vista, es que muchas de ellas no crecen y se convierten en grandes empresas. Tener decenas de empresas innovadoras con 10 empleados subsistiendo durante varios años buscando convencer a inversores para la siguiente ronda de inversión que les permita crecer, o morir de agotamiento no suele generar un valor multiplicador destacable en el país.

Las razones que explican el fracaso o el estancamiento son variadas: desde la lentitud en la madurez de sus productos o servicios antes de sufrir la obsolescencia o variaciones bruscas en el mercado (ventanas temporales de oportunidad pequeñas), la falta de recursos económicos para la expansión, hasta la voluntad de sus promotores de mantener el control de la empresa y no diluirla con aportaciones externas en sucesivas rondas de inversión.

También es importante señalar que las barreras de entrada para crear una nueva empresa de base tecnológica son muy diferentes de un sector a otro. Una nueva empresa “tipo app” puede crearse con muchos menos recursos que otra cuyo modelo de negocio se base en el desarrollo de un nuevo tipo de material para automoción… pero la competencia y el grado de obsolescencia de la idea de negocio pueden ser muy elevados.

3.- ¿Cuáles son los puntos fuertes de nuestro país y aquellos en los que podemos mejorar para impulsar el emprendimiento?
Hay que huir de la auto-flagelación constante. España dispone de una infraestructura de comunicaciones y de recursos humanos adecuada que facilita el emprendimiento en el sector digital (no necesariamente en otros sectores). También se ha producido un cambio de actitud en nuestras universidades y centros públicos con cifras de creación de empresas de base tecnológica difícilmente previsibles hace diez años. Emprender ya no se considera algo extraño y empieza, lentamente, a incorporarse en determinadas titulaciones.

Eso no quiere decir que todo está resuelto. Por el contrario, nuestro sistema de capital riesgo es aún débil y con ayudas reducidas en las primeras etapas para unos inversores que aún consideran todo lo relacionado con inversiones en tecnologías emergentes demasiado arriesgado (y con poca experiencia para valorar sus potencialidades en el futuro). Es verdad que las inversiones de capital riesgo siguen creciendo y muchos fondos de inversión internacionales ya operan en nuestro país pero existe un problema de fragmentación en las ayudas que es necesario abordar.

4.- Actualmente el tejido industrial español está realizando un proceso de transformación digital que afecta a todos los sectores. ¿Qué estrategias hay que seguir para acelerar la digitalización de las empresas?
Para empezar debe decirse que la digitalización no es una opción, es una necesidad para poder sobrevivir en un contexto globalizado. Tampoco es un proceso que pueda plantearse simplemente porque sin ella no es posible establecer contactos con los proveedores o clientes o con las administraciones públicas que lo exigen. Debe plantearse como una oportunidad para la modificación sustancial o la creación de nuevos procesos de negocio que permitan crecer de una forma más rápida y sólida, y abordar nuevos segmentos de usuarios.

En mi opinión el proceso de digitalización hay que concebirlo como un “proyecto” con especificación precisa de lo que se quiere hacer, con la definición de fases, actividades y la asignación de recursos humanos y materiales que muchas veces no existen en la empresa. Son proyectos complejos porque requieren, asimismo, un proceso de transición desde la situación de partida en el que es necesario cambiar la mentalidad de las personas clave de la organización. Estos proyectos tampoco terminan un día y la empresa puede olvidarse; la digitalización es un proceso continuo motivado por cambios tecnológicos, regulatorios y de mercado continuos.

5.- Uno de los factores imprescindibles para fomentar la innovación en el ámbito TIC y en todas las empresas es la formación y la gestión del talento, de tal manera que el mercado laboral cuente con los profesionales que demanda. Bajo su punto de vista, ¿cómo se puede solucionar este desequilibrio?
Totalmente de acuerdo; este es un problema esencial en el que incrementar simplemente los costes de formación del personal pre-existente hacia un marco tecnológico y de negocio radicalmente distinto no siempre han resultado ser útiles. Una combinación de la actualización de conocimientos en personal con experiencia y la introducción de personas con una mentalidad digital abierta al cambio es necesario. En paralelo con procesos de alfabetización digital para el conjunto de la población.

El problema es que existe un déficit en toda Europa de profesionales con formación en algunos ámbitos ligados a las tecnologías básicas del proceso de digitalización (cloud, big data, internet de las cosas, web 2.0, ciberseguridad, etcétera) y otras que se requerirán cada vez más (inteligencia artificial aplicada a diversos ámbitos, automatización inteligente, interfaces hombre-máquina cognitivas…).

Esta necesidad de cualificaciones digitales va desde cubrir la necesidad de un usuario digital capaz de acceder a multitud de aplicaciones hasta disponer de niveles de cualificación mucho más específicas para desarrolladores de aplicaciones en entornos profesionales.

La Comisión Europea y múltiples instituciones han insistido últimamente en este problema ligado al descenso de “vocaciones” en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas) que puede convertirse en un cuello de botella para lograr los objetivos de digitalización de la sociedad.

Este no es un problema que pueda resolverse desde una única dimensión. En mi opinión, para algunos perfiles digitales se requiere establecer partenariados a largo plazo entre AAPP, empresas y universidades con un grado de flexibilidad y compromiso mutuo que no ha sido habitual en el pasado.

6.- A nivel regulatorio, los emprendedores y startups españolas cómo lo tienen en relación a otros países europeos. ¿Qué márgenes de mejora encontramos en este sentido?

Los indicadores de innovación que se presentan anualmente por la Comisión Europea siguen situando a España por debajo de la media de la UE. En relación con el emprendimiento, si bien incrementos relativos porcentuales son estimables, no lo es aún el volumen de financiación global. Y los demás países también progresan (hay que correr mucho para estar en el mismo sitio…)

Ante un fenómeno nuevo se suele pedir regulación ya sea para fomentarlo o para impedir efectos indeseados. En ambos casos se puede caer en un problema de “sobrerregulación”. En el caso del emprendimiento debemos asegurarnos de lo que queremos regular: ¿cualquier tipo de emprendimiento que fomente el auto-empleo (por ejemplo, ayudas a montar un bar en zonas turísticas por jóvenes menores de 25 años) o la creación de una startup de base tecnológica resultado de un proyecto de investigación? No estoy en contra de las ayudas pero me parece que ni deben ser iguales ni su impacto en el país tampoco lo es.

Pero también existen otros problemas derivados de la actitud de la sociedad española que no se soluciona con regulación. En términos generales, se sigue penalizando el fracaso en el lanzamiento de una nueva empresa y la “segunda oportunidad” debe ser una realidad (tanto fiscal como socialmente). También persiste una idea extendida de desarrollarse localmente y más tarde, solo si hiciera falta, pensar en otros mercados. Debemos desterrar esa visión del “fracaso” y del “localismo” actuando firmemente desde la vertiente educativa y entendiendo que la expansión internacional hay que concebirla desde el principio.

7.- ¿Cuál es la situación de nuestro país en cuando a financiación de startups y proyectos de emprendimiento? ¿Cómo podemos atraer más capital extranjero?
Desde el punto de vista de ayudas públicas han surgido multitud de pequeños programas orientados a la financiación de startups. Desde los programas que desarrolla CDTI (NeoTec) desde hace tiempo hasta los generados por agencias similares en todas las CCAA, algunas ciudades, y prácticamente en todas las universidades. Asimismo, el número de incubadoras de empresas, espacios de co-working y similares abundan apoyados por las administraciones locales. También han surgido muchos programas de inversión corporativos, creados por grandes empresas o sus fundaciones, para la búsqueda de ideas de negocio en su ámbito empresarial.

Me da la impresión de que el problema no reside en la falta de programas sino en disponer de una visión más integrada del proceso del emprendimiento innovador: desde el impulso a la creación de ideas de negocio tecnológicas (más allá de la generación de apps o hackatones) lo que requiere plazos más dilatados, hasta su desarrollo, generación de pruebas de concepto industrial y un acompañamiento de las inversiones en el ámbito internacional.En este sentido sí existen diferencias con la situación en otros países.

8.- ¿Qué sectores económicos tienen mayor necesidad de impulsar la innovación y el emprendimiento? ¿Cuáles son más estratégicos en este momento?
Innovación y emprendimiento no son sinónimos. Impulsar la innovación (no solo la tecnológica) es una necesidad de todos los sectores y para todas las organizaciones (públicas o privadas). Disponer de una estrategia de innovación, abordarla de forma abierta junto a socios cuidadosamente seleccionados y perseverar a largo plazo son requisitos para lograr una competitividad sostenible.

Otra cosa distinta es el impulso al emprendimiento entendido desde una doble visión: favorecer una mentalidad emprendedora, lo que se puede lograr en el seno de empresas constituidas, y favorecer la creación de nuevas empresas.

Como característica de la primera acepción han proliferado últimamente los programas de “intraemprendimiento” en el seno de (grandes) empresas en los que no siempre se busca crear una nueva empresa sino una nueva línea de negocio cambiando la forma de pensar de los empleados y favoreciendo un carácter más proactivo.

Lo que pasa es que todavía estos procesos no están bien engranados en empresas muy consolidadas con el desarrollo profesional y va a requerir aprender de la experiencia y transformar al mismo tiempo la cultura empresarial.

9.- Un pronóstico para dentro de cinco años en cuanto a impulso de la innovación y el emprendimiento. ¿En qué situación estaremos con respecto a Europa? ¿Y Europa con respecto al resto del mundo?
No es fácil ser adivino. Dentro de cinco años la UE se encontrará en un nuevo periodo de perspectivas financieras y de programas de investigación e innovación que sucedan al marco actual que termina el año 2020.

Este año comienza el proceso negociador en un contexto de negociación del Brexit, contaminado por una visión nacionalista re-centralizadora en algunos países que no ayudará a incrementar el presupuesto comunitario, unas necesidades en defensa, seguridad o migración que no eran percibidas de igual manera en el pasado y a las que Europa tendrá que dedicar recursos, y una sociedad que no se ha recuperado del todo de la crisis económica de la última década y que presenta desigualdades inaceptables. Todo ello con una competencia cada vez más fuerte en tecnologías intermedias procedente de otros países fuera de la Unión.

La ecuación no es sencilla de resolver. Lo que me parece suicida es comprometer el impulso innovador en este escenario. Soy de los que opina que se necesita más Europa, más fuerte y cohesionada, y no menos y más débil. Eso servirá también para tener empresas más fuertes, más internacionalizadas, más innovadoras, generadoras de empleo de más calidad, etcétera. Mi experiencia me dice que no son cosas diferenciadas.

Desde el punto de vista español va a depender de la importancia relativa que la sociedad española conceda a estos temas. Tengo dudas de que las inversiones en I+D se recuperen rápidamente por lo que la creación de empresas tecnológicas basadas en la explotación de resultados científicos tendrá problemas para dar el salto desde niveles de madurez (TRL) bajos a niveles altos que permitan introducir a tiempo productos y servicios avanzados en el mercado. Existe un riesgo de que sean pocas las ideas potenciales que se desarrollen.

Mucho menos clara veo la situación de Europa con respecto al resto del mundo. He seguido durante estos dos últimos años la evolución de algunos países de Asia; no solo China o Japón sino lo que está ocurriendo en Singapur, Malasia, Indonesia y de manera progresiva en la India, para inclinarme a pensar que Europa no lo tiene sencillo. Juega en contra de ella la demografía y la voluntad colectiva de crecimiento y riesgo.

10.- ¿Puede nombrarnos algún caso de éxito en políticas de innovación y emprendimiento que le haya resultado especialmente llamativo en estos últimos años?

Centrándome en la Unión Europa me voy a referir al EIT (Instituto Europeo de Innovación y Tecnología). Su creación fue impulsada hace casi una década por la Comisión Europea y hoy está integrado en el programa H2020 con objeto de fortalecer la innovación y el emprendimiento de base tecnológica. En estos años se ha ido desarrollando agrupando a centenares de “socios” en diversos países europeos.

Cada una de sus seis comunidades denominadas KICs (comunidades de innovación y conocimiento) focalizadas en diversos ámbitos temáticos (EIT Digital en el ámbito de las TICs) ha intentado constituirse en un referente para la innovación y el emprendimiento en Europa.

Su actividad ha tomado como referencia el denominado “triángulo del conocimiento” en el que la innovación, la investigación y la educación superior se imbrican y complementan. Así estas KICs han creado programas de máster con la participación de diversas universidades europeas combinando la formación especializada con la de innovación y emprendimiento. El modelo se complementa con la participación activa de empresas en nodos nacionales y un esquema de movilidad en la que los estudiantes deben formarse en dos países diferentes.

Asimismo, todas las KICs han montado sus programas de “aceleración” de nuevas empresas de base tecnológica en sus respectivos dominios, apoyando su expansión en el conjunto de Europa con una visión internacional desde su creación y atrayendo talento emprendedor desde fuera de Europa. Aún es pronto para conocer si su éxito se consolidará, pero algunas de las nuevas empresas tecnológicas creadas tienen un futuro prometedor.

España está participando aceptablemente y debemos encontrar la sinergia con otras actuaciones y recursos en el campo educativo y en el de la I+D.

Categorías: Entrevistas