¿Internet of Things o M2M?

¿Internet of Things o M2M?
Tribuna de Luis de Barrio,
Dtor. Marketing y RELEX de The Mail Company.

Como ya avanzaba en su informe anual, la consultora tecnológica Gartner, 2018 vendrá marcado tanto por nuevas tendencias tecnológicas, como por la consolidación de otras ya existentes.

Para Gartner, las 10 principales tendencias tecnológicas, que marcarán  toda estrategia de innovación en el corto plazo: Inteligencia artificial,  Aplicaciones y análisis inteligentes, ‘Intelligent things’, ‘Digital twins’, ‘Edge computing’, ‘Conversational platforms’, Experiencia inmersiva, ‘Blockchain’, ‘Event driven’. En muchas de ellas consolidando  el Internet de las Cosas “IoT”, como una realidad que ya está cambiando el mundo actual. Transformando no el  ámbito profesional, sino también al personal, llegando a interconectar ambos entornos.
Sin embargo, implícito a la disrupción de estas nuevas tendencias tencologicas, han aparecido y democratizado conceptos técnicos y/o palabras de moda, M2M, Business Intelligence, Digital Mailroom, Machine Learning, Blockchain, etc… que en muchas ocasiones suelen utilizarse incorrectamente, pudiendo a veces llevarnos a la confusión

Por este motivo, creo interesante aclarar uno de los conceptos que están llamados de los más relevantes, debido a su transversalidad respecto la sociedad, el ‘Internet of Things’, pero… ¿Que es en realidad el “IoT”? ¿Qué tiene que ver el “M2M”? ¿Es lo mismo? ¿Cuál es la diferencia?

Aunque IoT y M2M tengan dos significados distintos, la realidad es que no se entienden uno sin el otro, si bien parece haber consenso en esta breve explicación, que ilustra a la perfección la relación entre ambos: “Internet of Things, es un concepto muy amplio, si bien podemos resumirlo a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet. Siendo desarrollado y evolucionado a partir de procesos “M2M” y otras tecnologías.”

Diferencias entre “IoT” y “M2M”
Pero contextualizemos esta relación. M2M o ‘Machine-to-Machine’,  se entiende a la comunicación e intercambio de información entre máquinas remotas, explicándose como los recursos de red que utilizan las maquinas para comunicarse con la infraestructura de aplicaciones remotas ya sea con el propósito de monitorizar o controlar una maquina concreta, o un entorno cerrado.

En definitiva, M2M es capaz de recabar y procesar información crítica de las maquinas de forma remota, la cual optimizan la gestión de Smart cities, gestión de la mensajería, optimización de la logística mediante la inclusión del M2M en la flota de reparto o incluso en temas relacionados con la salud sanitarios, las posibilidades son infinitas y tan solo acabamos de descubrir la punta del iceberg. En cambio, La interconexión potencial de todos los objetos inteligentes mediante M2M y la forma en que  interactúan con la sociedad, conectando el mundo físico y digital, sería lo que entenderíamos como el ‘Internet of Things’ (IoT).

Siendo dos conceptos endógenos, ya hemos visto la correlación entre ambos: los recursos de red “M2M” son los que proporcionan a los dispositivos “IoT” la conectividad necesaria para el desarrollo de sus capacidades. Siendo el acceso a dispositivos remotos vital para esta interconectividad, pero la forma en la que lo hacen son totalmente distintos: “M2M” se basa en comunicaciones punto a punto utilizando módulos de hardware integrados y redes. En cambio, El “IoT” se basa en redes IP para conectar los datos de los dispositivos con la nube, para así, conectar dispositivos y aplicaciones entre sí (datos autónomos, eventos generados por dispositivos, APPs, dispositivos personales, etc.). Convirtiendo La integración de datos en dispositivos, la analítica y la “sensorización” en una funcionalidad clave del Internet de las Cosas, imprescindible para lograr medir y monitorizar toda la información.

El IoT va a facilitar a los usuarios conectar millones de dispositivos electrónicos a la red. Aunque a día de hoy ya existe una amplia gama de dispositivos en movilidad en el trabajo y en el hogar. Como he mencionado antes, tan solo es la punta del iceberg. Los analistas estiman que más de 370 millones de dispositivos estarán completamente conectados en 2020. Frente a los 50 millones de dispositivos inteligentes, conectados en la actualidad, además es muy interesante ver como esta tecnología se va extiendo a todos los sectores empresariales y a aspectos relevantes de nuestra vida personal.

Desde la perspectiva logística, a día de hoy los almacenes ya están siendo gestionados a partir de dispositivos conectados, se han creado unos sistemas que monitorizan a tiempo real, no solo la ubicación y nivel de stock de cada almacén, sino el estado de las existencias del mismo, mediante sensores que controlan la calidad, la temperatura o el denominado packaging inteligente. Otro ejemplo sectorial, es el relativo a hiperconectividad en el transporte y la optimización de las rutas de entrega. Existen sensores capaces de detectar accidentes de tráfico, atascos, cambios meteorológicos, etc. Que permiten proyectar modelos predictivos que faciliten tanto el ahorro de tiempo como de combustible.
Teniendo en cuenta el ritmo de evolución de estas nuevas tecnologías, y como ya nos están afectando en el día a día. He creído interesante, pausar y realizar esta pequeña reflexión sobre los origines, de lo que sin lugar dudas, va tener un carácter transversal en todos los aspectos de la sociedad, y va a representar un cambio en nuestras vidas que aún no atisbamos a lograr comprender todo su alcance.

 

 

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