La generalización de las VPN ( Virtual Private Networks)

Artículo de Enrique Dans
La generalización de las VPN ( Virtual Private Networks)

La reciente decisión de eliminar las protecciones a la privacidad de los usuarios de internet de la mayoría republicana en el congreso y el senado norteamericanos y permitir a los proveedores de acceso, auténticos ganadores de la batalla, comerciar con los datos de navegación de sus clientes, va a provocar un importante incremento del uso de una herramienta, las redes privadas virtuales o VPN, que desde hace tiempo deberían formar parte de la caja de herramientas habitual de todo usuario de internet. Por el momento, ya se ha generado un incremento en el número de búsquedas relacionadas con el tema.

La resolución gubernamental norteamericana desprotege completamente al usuario, y es una impresionante prueba de hasta qué punto el dinero juega un papel importante en la política norteamericana: hablamos de compañías que han literalmente adquirido esta ley pagando directamente a una lista de congresistas y senadores, en una auténtica normalización de una corrupción que no por constar de manera supuestamente fidedigna en un registro deja de ser menos vergonzante. Ningún ciudadano de los Estados Unidos razonablemente informado consideraría esa medida como algo bueno o positivo para sus intereses, porque únicamente sirve para legitimar un negocio de venta de sus intereses y hábitos de navegación por parte de las empresas de telecomunicaciones.

¿Es importante esto fuera de los Estados Unidos?
Aparentemente, las empresas de telecomunicaciones de otros países como España parecen estar tomando decisiones sensiblemente más avanzadas en cuanto a la gestión de la privacidad de sus usuarios, aunque en este tema pueda aún quedarnos mucho por ver y por demostrar, y esa trayectoria pueda verse afectada por la deriva norteamericana de desprecio total a la privacidad. Más allá de un “cuando las barbas del vecino veas pelar…”, sin embargo, cabe pensar que nos encontramos ante una evolución que va a afectar a los principales actores de internet – dado el protagonismo en este ámbito de las compañías norteamericanas – y que, mientras no medien cambios en la manera en que los principales actores de la red protegen a sus usuarios, deberíamos ir preparándonos para un escenario sensiblemente diferente, en el que todo lo que hacemos está directamente en venta al mejor postor.

¿Puede la tecnología protegernos de un escenario así?
Pese a los alarmantes titulares de alguna publicación habitualmente bien informada al respecto, parece claro que, cuando menos, puede contribuir. Comenzando por la instalación de HTTPS Everywhere, siguiendo por plantearnos el uso de Opera como navegador, y continuando con la elección de una VPN adecuada. En este sentido, ayudará el ser consciente de que una VPN va a suponer un gasto adicional que añadir a nuestra conexión a internet, pero que seguramente sea un gasto muy bien justificado. A día de hoy, el simple hecho de utilizar una WiFi pública o compartida con usuarios desconocidos nos expone a un riesgo suficientemente elevado como para que nos planteemos no salir de casa sin la VPN preparada para entrar en acción. Yo hace ya bastantes años que no lo hago, y la idea de que no somos personas especialmente importantes o sensibles para ser espiadas no debería engañarnos en ese sentido: todos, en algún momento, intercambiamos a través de nuestra conexión datos susceptibles de ser utilizados para meternos en algún lío, cuando no directamente peligrosos y codiciados.

Para escoger una VPN, recomiendo la comparativa que todos los años lleva a cabo TorrentFreak: la idea no es simplemente que la VPN cifre nuestros datos, sino que además, esté realmente dispuesta a protegernos mediante prácticas como la de no retener esos datos en un registro. Esto obliga a confiar en proveedores o bien radicados en países que no obliguen a dicha retención de datos, o bien que tengan una mentalidad y cultura empresarial inequívocamente opuesta a ello. Hay de todo: desde proveedores orientados claramente al anonimato, hasta otros especializados en proteger actividades como el intercambio de archivos en redes P2P, y por eso es importante tener en cuenta que las VPN son prácticamente siempre mejores cuando son de pago y no gratuitas – gestionar una VPN cuesta dinero, hay que mantener nodos en un número razonable de países para ofrecer una conexión con una latencia adecuada, hay que estar muy al día en seguridad, etc. – y que tampoco parece muy recomendable optar por un proveedor que parezca muy inclinado a permitir prácticas que puedan ser consideradas delictivas, dado que eso añade la posible inestabilidad de que en algún momento caiga por ser objeto de algún tipo de demanda.

Con esos pronunciamientos, creo que es importante entender que las VPN van a convertirse cada vez más en una herramienta necesaria para moverse por la red, y que si no lo habéis hecho aún, sería buena cosa que comenzaseis a estudiar el panorama y a plantearos optar por alguna en concreto, porque esto posiblemente redunde en un nuevo mapa competitivo. Dado que muchas VPN ofrecen contratos a largo plazo, en muchas ocasiones de más de un año, contar con una de confianza y con un funcionamiento ya probado puede ser una buena manera de comenzar. Como ya comentamos hace mucho tiempo, internet está evolucionando para convertirse en una red en la que la inmensa mayoría del tráfico va a circular permanentemente cifrado, en una calle por la que todos circulamos con la cara tapada, y no parece que haya ningún remedio que vaya a impedir que esto sea así. Pronto, los únicos que circularán por la red exponiendo sus datos serán aquellos suficientemente ignorantes como para no saber protegerse, que serán las víctimas de todo tipo de prácticas abusivas y, posiblemente además, los más expuestos a la delincuencia. Yo tendría cuidado y procuraría no quedarme en ese grupo…

Publicado en el blog de Enrique Dans  https://www.enriquedans.com/
This article was also published in English at Forbes, “The upcoming spread of VPNs”

 

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