A la búsqueda de proveedor de cloud: el big data y la movilidad hacen necesarias las arquitecturas de cloud abiertas

Cristina Caballé, directora ejecutiva de Cloud en IBM España, Portugal, Grecia e IsraelPor Cristina Caballé, directora ejecutiva de Cloud en IBM España, Portugal, Grecia e Israel

La capacidad de analizar e interpretar grandes cantidades de datos de forma casi inmediata abre innumerables oportunidades de crecimiento para los proveedores de servicios, los laboratorios de investigación universitarios, las empresas, las startups y los pequeños negocios. No obstante, estas oportunidades no están exentas de retos.

Gestionar terabytes, petabytes y exabytes de datos pronto se convertirá en algo habitual y los proveedores de cloud tendrán que pensar en cómo van a utilizar y dar acceso a esos datos. El desarrollo de esas estrategias será fundamental para cualquier proveedor de cloud que esté intentando utilizar las herramientas de análisis de Big Data para uso interno o que esté intentando construir servicios al consumidor, basados en los datos.

Cuando uno empieza a manejar volúmenes de datos cada vez más grandes, la cuestión de cómo se almacenan casi siempre genera preguntas relacionadas con la logística. Las dos cuestiones más relevantes son: quién puede acceder a los datos y en qué proporción circulan libremente. Las arquitecturas de cloud abiertas ofrecen una posible solución, ya que dan la posibilidad de escalar el almacenamiento de forma más eficiente e integrarlo con plataformas de almacenamiento de la empresa, dos requisitos básicos en la era del Big Data.

La movilidad es un ejemplo excepcional de cómo la tecnología cloud puede resolver los desafíos que plantea el Big Data. Para los que se estén iniciando en este tema, la capacidad de almacenamiento limitada de los dispositivos móviles implica que muchas veces las aplicaciones para tabletas y smartphones necesitan «pedir prestado» a la nube más espacio de almacenamiento y mayor potencia.

Otro ámbito donde la nube abierta puede desempeñar un papel muy importante es en la interoperabilidad. Aunque el comportamiento del usuario es similar en diferentes dispositivos móviles, las estructuras y flujos de datos que contienen información sobre su comportamiento difieren en gran medida. Además, cada proveedor de servicios de herramientas de análisis de datos móviles tiene sus propios métodos de almacenamiento de los datos del comportamiento del usuario.

Por otra parte, los usuarios están interactuando con las diferentes aplicaciones nativas de sus dispositivos y piden que exista un grado suficiente de interoperabilidad para que los datos puedan circular por varias plataformas –una cuestión que cada vez es más urgente en este mundo de plataformas de aplicaciones móviles y ecosistemas competitivos. Los usuarios de móviles desean poder acceder a cualquier contenido o aplicación de acceso público, independientemente de la plataforma móvil. Los clientes de un proveedor de servicios inalámbricos quieren tener el mismo acceso a las aplicaciones que tendrían con cualquier otro proveedor y quieren comprar música a través de una aplicación en el escritorio de Windows de su ordenador para luego sincronizar las listas de reproducción con un dispositivo móvil o un reproductor que funcione con Android o iOS.

La nube abierta también abarca las plataformas móviles privadas

Esta reticencia al uso de una plataforma en esta «era de los datos» está potenciando un movimiento en pro de una nube abierta que no solo brinde a los usuarios la posibilidad de mover los datos como deseen, sino que permita cierta federación, proporcione una visión completa del entorno de la infraestructura y cree una comunidad colaborativa de desarrolladores. Un ejemplo de un caso consolidado es el de las aplicaciones móviles, que trabajan con servicios de manera constante e independientemente de la operdora móvil o proveedor de cloud que haya detrás. Hay, y seguirá habiendo, una tensión constante entre los proveedores de cloud que intentan «atar» a los clientes mediante plataformas privadas y la demanda del mercado de mantener un acceso más abierto.

El término «nube abierta» –que se utiliza mucho, pero no se suele definir– hace referencia a un conjunto muy amplio de características, rasgos y capacidades. Una nube abierta tiene interfaces abiertas de programación de aplicaciones; brinda a los usuarios la capacidad de «mover» los datos como deseen; está federada y, por tanto, permite a la empresa mover los mismos datos en varios entornos cloud, tanto dentro de cada uno, como entre ellos; proporciona una visión completa de la infraestructura del entorno y tiene una comunidad colaborativa de desarrolladores, no basada en software instalado ya existente.

El interés por la computación en la nube –y especialmente por la nube abierta– está creciendo a medida que las empresas se enfrentan a presiones económicas, limitaciones de recursos y escasez de habilidades. El debate acerca de las nubes públicas y privadas está llevando a las empresas a la adopción de nubes híbridas, un modelo de computación que parece bastante más flexible. No obstante, el miedo a «atarse» a un determinado proveedor sigue estando muy presente. La nube abierta, sin embargo, aporta la interoperabilidad necesaria para hacer que esas preocupaciones desaparezcan.

Por ejemplo, África es uno de los mercados emergentes clave para los servicios de cloud. Actualmente, la penetración en el mercado de cloud pública es del 70% en la India, mientras que la del mercado de cloud privada es del 24% y la de la nube híbrida es del 6%. Esto demuestra que cada vez más organizaciones están dándose cuenta de la necesidad de aprovechar la conectividad abierta.

Construir una comunidad que generase una plataforma cloud ubicua pondría un servicio sencillo, escalable y con muchas funcionalidades al alcance de cualquier desarrollador, vendedor, proveedor de servicios, empresa o pequeño negocio.

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