El software de fuentes abiertas: una alternativa de futuro

Revista Transformación Digital | jueves 09 - diciembre - 2010

software libreLa primera guía básica del Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las TIC (CENATIC) –Fundación Pública Estatal promovida por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio- define software libre como “aquel software que ofrece tanto la versión que podemos instalar, como todo el código fuente, es decir, lo que podríamos entender como el ADN del programa, que nos explica los mecanismos internos del funcionamiento de dicho software”.

El software de fuentes abiertas se caracteriza principalmente porque no se trata de un software cerrado comercializado por una empresa del sector, sino que al venir el código fuente está abierto a continuas mejoras de los usuarios, de comunidades de programadores y desarrolladores, así como de empresas implicadas en el desarrollo de este software. Asimismo, se pueden distribuir copias a cuantas personas se desee sin ninguna limitación. Esto permite no tener que depender de la empresa que desarrolla el software, ya que es la única que tiene acceso a sus códigos y en caso de problemas es a la única a la que se puede acudir.

Sin embargo, el software de fuentes abiertas permite que los clientes puedan personalizarlo o adaptarlo según sus necesidades. Ésta es una de las razones principales por las que tanto empresas como instituciones hayan optado por este tipo de software, pues el poder personalizarlo les permite hacer frente a las necesidades que les van surgiendo en el día a día.

Otra de las ventajas es que, frente al software cerrado que supone un coste elevado en licencias y en producción, con el software de fuentes abiertas se puede desarrollar un programa nuevo sin necesidad de partir de cero, pues se pueden reutilizar versiones anteriores del programa para actualizarlo sin tener que cambiar por completo su apariencia o funcionalidad.

El uso de este tipo de software puede tener también ventajas a nivel macroeconómico. En primer lugar, por el flujo exterior de contratación, es decir, los gastos en programación que las empresas y particulares de nuestro país pagan a empresas de otros países proveedoras del software cerrado, que comercializan gracias a que ocupan una posición dominante en el mercado. En cambio, si se hiciera uso del `software´ de fuentes abiertas se podría encargar las modificaciones a los profesionales del entorno más cercano al no depender exclusivamente de la empresa proveedora; esto permite que se desarrolle la libre competencia, impulsando la economía local y promocionando la I + D + i, todo ello para conseguir un mercado más justo que beneficie a los usuarios finales tanto en costes como en calidad.

Y en segundo lugar, en los gastos derivados de la renovación del software adquirido, de su adaptación, o de nuevas adquisiciones, pues el `software´ de fuentes abiertas permite que los nuevos programas puedan ser desarrollados a partir de los anteriores por cualquier profesional de la informática sin necesidad de realizar excesivos gastos, como ocurre cuando se trata de un `software´ cerrado de cualquier empresa proveedora.

Así pues, el `software´ de fuentes abiertas permite su adaptación a las necesidades concretas de cada empresa de manera automática sin necesidad de depender de ninguna empresa exterior, sino que están abiertas a las mejoras y adaptaciones que crean convenientes por cualquier profesional de la informática cercano, lo que da mayor libertad a las empresas para poder elegir el tipo de servicio que desean para realizar las mejoras que estimen oportunas. Además, supone una oportunidad única para reducir costes considerablemente estimulando la libre competencia en un mercado tan importante como es el del `software´.

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