El mercado de la gestión de la información ante el reto de la transformación digital

Revista Transformación Digital | viernes 01 - diciembre - 2017

El mercado de la gestión de la información ante el reto de la transformación digital.
Artículo de Óscar Gómez , director de MDA – gestión de la información.

Según las estimaciones realizadas por la Comisión Europea, el Mercado Único Digital puede conllevar la creación de alrededor de 900.000 empleos de aquí al año 2020, con un volumen adicional de 415.000 millones de euros. Al mismo tiempo, un estudio realizado por la consultora Roland Berger con el patrocinio de Siemens pone de relieve que en el caso español la adecuada gestión de la digitalización puede implicar para el año 2025 un incremento de 120.000 millones de euros sobre el valor añadido bruto, con un considerable aumento de los puestos laborales.

La transformación digital se entiende como la adecuación de un sector productivo (y aludimos a una realidad que se produce tanto en el primario como en el secundario y el terciario) al fenómeno de la disrupción del modelo de negocio tradicional cuya punta de lanza es un emergente consumidor, interconectado con otros millones de personas como él así como con toda clase de elementos y dispositivos hardware y software que modifican profundamente sus habituales pautas de consumo.

Debido a sus singularidades, el mercado del tratamiento y la gestión de la información y la documentación se ve sometido a notables retos que tienen que ver con su adaptación a los procesos encuadrados dentro de la noción de transformación digital. Desde tal punto de vista aunque el impacto que se advierte no es muy distinto del que se percibe en otros negocios sí que existen determinadas variables de índole cualitativa que resulta preciso subrayar.

Las empresas que forman parte de ese segmento de negocio se caracterizan por ofrecer un conjunto de soluciones que cubren la totalidad del ciclo de vida de la información de sus clientes, facilitando que éstos puedan recuperarla y reutilizarla en el momento en que así lo estimen pertinente. Dicha propuesta incluye aspectos que van desde la consultoría hasta la logística, pasando por el almacenamiento y la custodia y, por supuesto, los servicios basadas en las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Es preciso reconocer que el nivel de implantación de la transformación digital en el tejido productivo español se encuentra bastante por debajo del peso específico de nuestra economía en el conjunto internacional. De hecho, todos los indicadores coinciden en señalar que España forma parte de las quince primeras economías del mundo mientras que también casi todos los índices ponen de manifiesto que se sitúa fuera del top cuarenta mundial en cuanto a grado de digitalización se refiere (por ejemplo, la última edición del informe Global Technology Report que cada dos años publica el Foro Económico Mundial la sitúa en la posición número 45, dos puestos peor que en el informe anterior).

Algunos factores que explican este desajuste son: insuficiente inversión por parte de la totalidad del tejido productivo (para hacernos una idea, la inversión en I+D+i en España se sitúa en torno al 1,25 por ciento del PIB mientras que la media de la UE excede del 2 por ciento según los datos de Eurostat), deficiente formación de los recursos humanos (no es casual que sólo el 54 por ciento de los españoles posean competencias digitales básicas según la Agenda Digital para Europa de la Comisión de la UE), resistencia al cambio por parte de los directivos que afecta a la totalidad de la estructura productiva e incide en una escasa capacidad de innovación (tal como esboza el Informe Global de Tecnologías de la Información del Fondo Monetario Internacional correspondiente a 2015)…

Esto es particularmente grave porque las empresas digitalizadas son un diez por cien más productivas, exportan el doble y duplican la creación de las empresas en comparación con las empresas que no han abordado la transformación digital. Este gap implica una pérdida de oportunidades de negocio que redunda muy negativamente en el conjunto de la economía española.

Nuestro sector no es ajeno a tal realidad, tal y como prueba un análisis más pormenorizado de los principales proveedores de soluciones de servicios de gestión de la información. A fecha de hoy se percibe con claridad meridiana el fenómeno de la digitalización en términos generales y de la transformación digital en sentido más estricto. De cara al cliente la digitalización implica la conversión de tareas y gestiones administrativas manuales en rutinas y procesos de workflow por imágenes, con los subsiguientes beneficios en materia de ahorro de tiempo y recursos y reducción de errores, descentralización geográfica e incremento de los niveles de productividad, competitividad y rentabilidad.

Pero cuando se aplica al negocio del tratamiento documental la transformación digital va más allá de lo estrictamente tecnológico y se convierte en un auténtico estándar en cuanto a formato de trabajo se refiere. Desde tal punto de vista, advertimos la relevancia de la concatenación de aspectos como la consolidación de la automatización de los procesos vía la robotización masiva de los mismos y la aplicación de las crecientes posibilidades de la inteligencia artificial, el creciente peso específico de la conectividad en la totalidad de la cadena de valor o el acceso digital al cliente que elimina determinados eslabones de intermediación al tiempo que crea otros nuevos.
Tomando como base comparativa las estimaciones realizadas por el Fraunhofer IPA (Institut für Produktionstechnik und Automatisierung) una adecuada transformación digital aporta valores añadidos como un descenso en los costes de entre un 10 al 20 por ciento en los ámbitos de la producción, la logística, la calidad y el mantenimiento, una disminución de entre el 30 y el 50 por ciento en los de inventario y en torno a una reducción del 60 al 70 por ciento en lo que atañe a los costes de complejidad.

En definitiva, la transformación digital implica un entorno productivo que va más allá de la tecnología. Comprender dicha cuestión es una labor que atañe a directivos, personal docente, empresas, administraciones públicas, centros de formación e investigación… Todos los proveedores del mercado del tratamiento y la gestión de la información y la documentación deberán adecuarse a dichos retos si pretenden subsistir en un mercado tan competitivo en el corto, medio y largo plazo. No se trata de una opción sino de una pura obligación estratégica.

Autor: D. Óscar Gómez , director de MDA – gestión de la información.

 

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