Acostumbrados a las clásicas ruedas y su grosor variable, las del futuro serán esféricas. Sí: una especie de bola neumática que permite, cómo no, una gran maniobrabilidad. Al menos así lo cree la firma Goodyear, una de las que más está investigando en este campo.
De hecho, la forma de conducir con este tipo de neumáticos puede cambiar por completo. Se acabaron las difíciles maniobras para poder aparcar, por ejemplo: tan solo se necesita el hueco exacto, ya que el coche puede desplazarse lateralmente y encajar en cualquier sitio, sin necesidad de complicadas maniobras.
Pero el cambio de forma no será la única novedad en los neumáticos del futuro. ‘Para circular en un entorno seguro, los vehículos autónomos del futuro tendrán que ser capaces de hacer frente a los millones de posibles circunstancias desconocidas que se plantean a diario en la conducción. Para ello, necesitarán acceder a datos y desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse’, aseguró Jean-Claude Kihn, el presidente de Goodyear para Europa, Oriente Medio y África, en la Feria del Automóvil de Ginebra.

Pues sí, la propuesta de Goodyear es incluir en el neumático un sistema de inteligencia artificial capaz de comunicarse con el resto del vehículo y de tomar decisiones en tiempo real.
El prototipo de estos neumáticos se llama Eagle 360 Urban, y según la firma, con este sistema el neumático pasa a formar parte del sistema nervioso del vehículo’.
Presenta una piel biónica con una red de sensores, que permite que el prototipo de neumático compruebe su propio estado y recopile información sobre su entorno, incluyendo la superficie de la carretera.
Además, a través de la conectividad con otros vehículos, así como con el entorno, el tráfico y los sistemas de gestión de movilidad, el Eagle 360 Urban también es capaz de procesar información de su propio contexto en tiempo real.
Con todo ello, es capaz de tomar decisiones en el mismo momento sobre qué hacer y cómo comportarse.
Fabricado con un polimero súper elástico, la piel biónica del neumático tiene una flexibilidad similar a la de la piel humana, permitiéndole expandirse y contraerse.Esta capa externa cubre un material similar a la espuma, pero muy resistente.
Así, estos elementos funcionan ‘como músculos humanos’, y ‘pueden rediseñar las secciones individuales que componen el diseño de la banda de rodadura del neumático, añadiendo ‘hoyuelos’ para condiciones de mojado o aplanando su huella para superficies secas’, explica la compañía. Es decir: el neumático cambia de huella según las necesidades de la carretera

¿Y qué pasa si hay un pinchazo? Pues cuando la piel biónica del neumático está dañada, los sensores en la banda de rodadura pueden localizar el pinchazo. ‘El neumático entonces gira para crear una nueva superficie de contacto. Esto reduce la presión sobre el pinchazo y permite que el proceso de auto-reparación dé comienzo’, agrega la empresa.
Fuente :  Media Trends

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